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Cierto dia, a mediados del Siglo XVI, un grupo de aborigenes americanos se disponen a modelar ceramica en la veta de arcilla del Cerro Colorado. Mientras, divisan una columna de soldados españoles que se acerca desde la distancia. Dos curas franciscanos marchan al frente de la soldadesca, portando una cruz de madera y un bello caliz de oro. El encuentro es inevitable...
Quinientos años mas tarde, un pequeño avion aterriza en una desolada pista del Altiplano Andino. De el desciende Pedro, un español correo de la droga, enfundado en una sotana de cura. Su tarea es sencilla, entregar un maletin lleno de dinero y regresar con la cocaina para su comercializacion. Sin embargo, el destino ha trazado otros planes para el.
La comida local le provoca un fuerte desarreglo intestinal que lo obliga a bajarse del viejo autobus que lo conducia al encuentro de sus contactos. Asi, queda varado en un inhospito y vasto salar, hasta que el sol impiadoso y la falta de oxigeno terminan haciendole perder el conocimiento. Cuando despierta, se encuentra en un refugio de salineros construido con panes de sal. Jesus, un indio alfarero que regresaba de la ciudad, con rumbo a su pueblo al otro lado del salar, ha sido su salvador. El falso cura queda sorprendido con la esbelta belleza y las intrincadas guardas que adornan el cantaro de arcilla que el indio le ofrece para calmar su sed. Aprende por boca de Jesus, que todo su pueblo modela ollas y cacharros con la arcilla del Cerro Colorado, una montaña donde descansan los huesos de sus ancestros.
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